Hoy he enviado un correo masivo desde La Fuente a todos los usuarios registrados en la misma, para invitarlos a una GRAN MEDITACIÓN. Espero que todos lo hayan recibido. La encontrarán en su bandeja de correo electrónico.
Pues bien, de entre las respuestas que estoy recibiendo, una de ellas me ha llegado cargada de mala intención. Esto es algo habitual ya, porque cuando uno trata de ser bueno en este mundo, o al menos de hacer algo bueno, siempre se va a topar con estas cosas que pueden hacernos mucho daño. Pero la causa vale la pena, y si tenemos esto en cuenta, todo lo demás se ve bajo el cristal de la fraternidad...
Les copio la conversación, pero sin decir el nombre ni el nick de la otra persona, por supuesto. ¿Les ha pasado algo así? Pues prepárense porque es el comienzo...
Primera respuesta por su parte:
Te refieres a la fuente del parque Ma. del Carmen? si es así yo no se que estamos a punto de vivir ... me aclaras?
Mi respuesta:
LA FUENTE es el nombre de un foro en el que vamos a hacer una meditación entre todos los usuarios registrados, y los que quieran participar también desde fuera.
Te dejo el enlace al post en el que nos vamos a ir reuniendo: Solo los usuarios registrados en este foro pueden ver URL! RegÃstrate o onéctate en el foro! |
Saludos.
Él:
assscooo... borrame de tu lista
Yo:
¿Se puede saber qué es lo que te causa tanto asco? Te borro enseguida, no te preocupes. Pero al menos dame esa respuesta.
Él:
la gente que cree en supersticiones y angeles y cosas asi me dan lastima ... no quiero ser parte de algo asi
Yo:
Ok. Te borro del foro, entonces. Pero te agradecería que muestres un poco más de educación, modales y respeto hacia las creencias de los demás. Todos tenemos derecho a creer en lo que nos dé la real gana. Y nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a menospreciar o humillar a otra persona por diferir en sus creencias.
Espero que lo entiendas.
No soy nadie a quien debas tener asco y mucho menos, por quien debas sentir lástima. Respétame. Y a los del foro, también. Eso sí que tengo derecho a exigírtelo.
Saludos.
Él:
pues no puedes evitar que yo sienta lasmita por ti y los que te acompañan y mas lastima me da que no pueda evitar que sigan creyendo en eso.
Yo:
Esperaba una disculpa por tu parte. A lo mejor soy yo la que debería sentir lástima ahora por ti, pero gracias a Dios (aunque no te guste) yo sí te respeto a ti. Comprendo que no todos tienen la suerte que tengo yo, pero no creo ser mejor que nadie ni estar por encima de nadie por eso. Cada cual desempeña un papel en la vida; el mío es, entre otras cosas, el de creyente. El tuyo, el contrario. Y entre ambos, hay toda una infinidad de matices. Eso es lo que hace la vida tan rica y estimulante para mí, y me encanta.
Un saludo.
Lo gracioso es que en su día se registró en La Fuente, y ahí seguía.